En la emblemática Calle Quinta de la ciudad de Cali y en la Oriente permanecen instaladas algunas barricadas que impiden el paso vehicular desde y hacia algunos conjuntos residenciales, alegando que hacen parte del paro nacional.
El sábado 15 de mayo, un retén de púas solo se corría a cambio de sumas que van desde los 5 mil a los 10 mil pesos, para carros particulares. Andrés, un joven universitario que pasaba a pie por el lugar, también fue abordado y al negarse a entregar el mercado que llevaba y 300 mil pesos que tenía en su billetera, recibió una puñalada en el pecho y hoy está hospitalizado.
En la Calle 5, para que pase el camión de la basura, los habitantes deben negociar con quienes cuidan las barricadas, que usan parlantes y equipos de sonido a toda hora, pólvora y ‘papas bomba’ para intimidar a los habitantes.
“Nos están amenazando con ingresar y quemar el conjunto, según ellos, porque hay policías infiltrados. Dicen que desde aquí se han hecho disparos contra ellos; y a los hombres los requisan”, le dijo a EL TIEMPO un administrador.





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