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Biodiversidad de Colombia: por qué es el país más diverso del mundo y qué está en riesgo

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Colombia tiene el honor y la responsabilidad de ser el país con mayor biodiversidad por unidad de superficie del planeta. Con apenas el 0,77% de la superficie terrestre del mundo, alberga aproximadamente el 10% de todas las especies conocidas de plantas y animales. Este patrimonio natural de valor incalculable es al mismo tiempo uno de los activos más extraordinarios del país y una de sus mayores responsabilidades frente al mundo.

Los números que hacen único a Colombia

Aves. Colombia tiene más especies de aves que ningún otro país del mundo: más de 1.900 especies registradas, lo que representa aproximadamente el 20% de todas las especies de aves del planeta. Para los aficionados al birdwatching internacional, Colombia es el destino definitivo. El Parque Nacional Natural Serranía de la Macarena, el Chocó y la Sierra Nevada de Santa Marta son las zonas de mayor densidad de especies.

Orquídeas. Con más de 4.000 especies de orquídeas (más del 15% del total mundial), Colombia es el país con mayor diversidad de orquídeas del mundo. La Cattleya trianae, la flor nacional, es solo la más conocida de un catálogo florístico extraordinario que incluye especies tan pequeñas como una moneda y otras de hasta metro y medio de altura.

Mariposas. Aproximadamente 3.500 especies de mariposas han sido registradas en Colombia, la mayor diversidad del mundo. El Parque Nacional Natural Los Flamencos y el Chocó biogeográfico son especialmente ricos en lepidópteros.

Anfibios. Colombia es el segundo país del mundo en diversidad de anfibios (después de Brasil), con más de 800 especies de ranas, salamandras y cecilias. Las ranas venenosas del género Dendrobates, cuyos venenos han inspirado investigaciones farmacológicas, son endémicas de los bosques colombianos.

Plantas vasculares. Con más de 45.000 especies de plantas vasculares registradas, Colombia tiene la segunda mayor diversidad florística del mundo por superficie.

Los ecosistemas que albergan esta riqueza

La clave de la biodiversidad extraordinaria de Colombia está en la diversidad de sus ecosistemas, que van desde los ecosistemas más húmedos del planeta hasta los más secos, pasando por altitudes que van del nivel del mar a más de 5.700 metros.

El Chocó biogeográfico. El litoral Pacífico colombiano y la región del Chocó forman uno de los "hotspots" de biodiversidad más importantes del mundo. Con precipitaciones de hasta 12.000 mm anuales en algunos puntos (entre los lugares más lluviosos del planeta), alberga una biodiversidad de plantas, anfibios y aves sin igual. Las comunidades afrocolombianas e indígenas que lo habitan son también parte inseparable de este patrimonio.

Los páramos andinos. Los páramos, ecosistemas de alta montaña únicos del norte de los Andes, son los principales reguladores hídricos de Colombia: producen el agua dulce que beben decenas de millones de personas. Colombia tiene más del 60% de los páramos del mundo. Son ecosistemas irreemplazables que el cambio climático amenaza con una velocidad alarmante.

La Amazonia colombiana. La parte colombiana de la cuenca amazónica cubre aproximadamente 480.000 km² y alberga una biodiversidad que los científicos todavía no han terminado de catalogar. Decenas de nuevas especies se descubren cada año en este territorio, donde el conocimiento de las comunidades indígenas sigue siendo la fuente más valiosa de información sobre la flora y la fauna.

Los arrecifes de coral. Colombia tiene arrecifes de coral en el Caribe (alrededor de San Andrés, Providencia y el archipiélago de San Bernardo) y en el Pacífico (alrededor de Malpelo y Gorgona). Son ecosistemas marinos de extraordinaria biodiversidad que están bajo presión por el calentamiento y la acidificación del océano.

Para descubrir algunos de los ecosistemas más extraordinarios de Colombia de primera mano, el artículo sobre los Parques Nacionales de Colombia es la guía más completa sobre cómo acceder a estos territorios protegidos de forma responsable.

Las amenazas: lo que está en riesgo

Colombia tiene la biodiversidad más extraordinaria del mundo y al mismo tiempo uno de los índices más altos de deforestación. La paradoja es dolorosa: el país que más tiene que perder es también el que más está perdiendo.

La deforestación. Colombia pierde más de 170.000 hectáreas de bosque nativo al año, principalmente en la Amazonia y en las zonas de posconflicto donde la ausencia del Estado ha permitido la expansión de la ganadería extensiva, los cultivos ilícitos y la minería ilegal. La Amazonia colombiana ha perdido en los últimos 20 años millones de hectáreas de bosque primario que tardaron siglos en formarse.

El cambio climático. Los glaciares colombianos están en retroceso acelerado. Los páramos están siendo colonizados por especies de altitudes menores a medida que la temperatura sube. Los arrecifes de coral están sufriendo episodios de blanqueamiento cada vez más frecuentes e intensos.

El tráfico de fauna. Colombia es uno de los principales países de origen del tráfico ilegal de fauna silvestre. El negocio, que mueve cientos de millones de dólares anuales, extrae de los ecosistemas naturales primates, loros, tortugas, peces de colores y decenas de otras especies.

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Las iniciativas de conservación que dan esperanza

Los resguardos indígenas. Las tierras colectivas de las comunidades indígenas colombianas son, estadísticamente, los territorios mejor conservados del país. La gestión indígena del territorio, basada en cosmovisiones que integran la relación con la naturaleza como principio fundamental, ha demostrado ser más efectiva que muchos sistemas de conservación formal.

Las reservas naturales de la sociedad civil. Colombia tiene cientos de reservas naturales privadas registradas ante Parques Nacionales, donde propietarios particulares han decidido voluntariamente proteger la biodiversidad de sus tierras.

El pago por servicios ecosistémicos. Programas que compensan económicamente a comunidades rurales por conservar los bosques en pie están ganando escala en Colombia, creando incentivos económicos para la conservación que compiten con los incentivos económicos de la deforestación.

Conclusión

La biodiversidad de Colombia es un patrimonio de la humanidad que el mundo entero tiene interés en conservar. Pero la responsabilidad principal recae en los colombianos: en sus decisiones de consumo, en su voto, en su disposición a valorar lo que tienen antes de perderlo. Colombia tiene la oportunidad histórica de demostrar que el desarrollo y la conservación de la biodiversidad no son incompatibles: que el país más biodiverso del mundo puede también ser el que mejor lo cuida.

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