Manejar un carro bajo la influencia del alcohol o cualquier tipo de estupefacientes es uno de los delitos más graves en lo que respecta a las leyes y normas de tránsito.
Ante estas circunstancias, los abogados defensores con experiencia en DWI pueden ayudar a los acusados a enfrentar un juicio justo, y poder estar correctamente representados ante un tribunal.
¿Qué dice la ley?
En la mayoría de los estados de EE.UU. el límite legal de alcohol en sangre (BAC) para conducir es de 0.08%. Sin embargo, estos límites varían según el estado y se agravan si se detecta el uso de narcóticos.
Por ejemplo, a finales de 2018 Utah redujo su límite de alcoholemia a 0.05, lo que produjo una merma de casi un 20% en accidentes fatales.
El arresto como primera opción
La primera consecuencia de una persona que está conduciendo bajo los efectos del alcohol o drogas es el arresto. Por lo tanto, el acusado podrá enfrentarse a cargos penales que pueden incluir multas con valores muy altos.
Esta situación se agrava si se comprueba que el conductor también está bajo los efectos de cualquier tipo de estupefaciente, que pueda entorpecer sus sentidos al momento de conducir.
Sanciones administrativas
Además de la sanción penal, la licencia de conducir del automovilista puede ser suspendida automáticamente. En algunos casos, incluso, esto puede ocurrir antes de llegar al juicio.
La duración de esta medida dependerá de la gravedad del caso, como también si el acusado tiene algún tipo de antecedentes.
Aumento del valor del seguro
Si un conductor tiene antecedentes por alguna condena por DWI, los seguros automotores que quiera adquirir aumentarán su valor considerablemente.
Esto sucede porque el sujeto se considera de “alto riesgo” y, por lo tanto, tendrá problemas para adquirir cualquier seguro en el futuro. Incluso, este impacto financiero puede durar por varios años antes de normalizarse.
Programa de educación para conductores
Además de las consecuencias legales, administrativas y económicas; en muchos estados se exige al conductor que se someta a un programa educativo para corregir el uso de sustancias o alcohol al volante.
Esto implicará un costo de tiempo y dinero para el acusado, quien deberá asistir a las clases para intentar revertir su comportamiento imprudente al momento de manejar un vehículo.
Complicaciones en la vida diaria
Sin duda, haber tenido una condena por DWI puede generar consecuencias más allá de la cuestión legal y administrativa. La persona podría quedar “marcada” por su conducta incorrecta en lo que respecta a empleos, el acceso a créditos, y la adquisición de otros tipos de licencias.
Este es otro punto donde los abogados con experiencia en DWI pueden ayudar y mitigar algunas de estas secuelas, a través de diferentes estrategias legales.
En conclusión, conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas representa una grave contravención con duras consecuencias. Pero además, pone en peligro la integridad de muchas otras personas.
Tal como expone la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) en un artículo, cada día unas 37 personas mueren en Estados Unidos en accidentes causados por conductores ebrios, es decir, una persona cada 39 minutos. Por lo tanto, resulta primordial tomar precauciones para evitar esta innecesaria pérdida de vidas.




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