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El biógrafo de Gabo atribuye parte de su éxito a la hospitalidad de los colombianos

Gerald Martin
Gerald Martin

Para el escritor inglés Gerald Martin las dos décadas que tardó en escribir la biografía de Gabriel García Márquez no fueron mucho tiempo, pues en otro país habría tardado sesenta. “Pero en Colombia hay tanta Hospitalidad y gente tan generosa y calurosa que apenas me gasté 20 años y además hice muchos amigos”.


El profesor de lenguas modernas en  el departamento de Literatura Hispánica de la Universidad de Pittsburg estuvo en Bogotá presentando la biografía y contó varias anécdotas y cómo venció el cáncer y el cansancio. Estuvo en tantas parrandas, fiestas familiares, encuentros académicos y charlas informales acompañadas de whisky que es conocido entre la enorme familia García Márquez de 12 hermanos, simple y cariñosamente como el “Tío Gerald”.

Esa amistad de tantos años le facilitó la tarea, pero a la vez le creó barreras éticas para no escribir textos complacientes. “Es complicado hacer una biografía de una persona con la que tengo lazos familiares’’,  dijo en un conversatorio con personajes como José Salgar, que llevó a Gabo de la mano al periodismo, y Álvaro Castaño Castillo, quien lo presentó premonitoriamente en 1950 en la radio cultural HJCK como el novelista más promisorio del siglo XX en Colombia cuando era apenas un adolescente.

El profesor y literato, de 65 años, estuvo viajando durante 17 años a Colombia, México, Cuba y muchos otros países tras las huellas de Gabriel García Márquez para escribir la biografía de quien considera “el mejor narrador de América Latina”. Entrevistó a más de 500 personas y se gastó otros tres años para escribir 3.000 páginas que redujo a 740 y entregar un libro biográfico  forjado “con cierta dosis de amor por el personaje” que fue originalmente publicado en inglés en 2008.

“Allí hay tantas cosas que sus amigos no conocíamos, que este relato es más una novela que una biografía”, dijo Salgar quien recibió a García Márquez en el Espectador hace 56 años y desde entonces ha sido uno de sus más cercanos amigos.

Tras los primeros cinco años de investigación lo atacó un cáncer. “Mis médicos y yo pensábamos que iba a morir, pero 24 horas después de recibir la noticia ya estaba trabajando de nuevo en la biografía”.  Después de 14 años de investigación la esposa y las hijas “ya estaban hartas, pero yo estaba feliz”, agregó Martín cuando se le preguntó si en algún momento llegó a desfallecer.

Desde un comienzo tuvo la certeza de que éste era un proyecto literario de largo aliento, una obra monumental para alguien que disfruta haciendo obras monumentales. Recuerda que “la primera vez que  entrevisté a Gabo me dio 10 minutos y la charla se prolongó tres horas”.

El poeta

García Márquez llegó a Bogotá en 1943  de paso para Zipaquira  en donde estudió bachillerato en el Liceo Nacional de Varones. Allí afloró su vena de escritor, puliendo versos de amor. “Niña”, un poema dedicado a una colegiala de la que estuvo enamorado, tuvo tanto éxito que los estudiantes lo reproducían para enamorar a las niñas, pero en un pueblo pequeño pronto descubrieron ellas que se trataba del mismo poema enviando por diferentes romeos. Se rompió así el encanto de sentirse musa y de recibir piropos originales. García Márquez, era tan perfeccionista, que no le gustaron sus versos y nunca reconoció su autoría, afirma Martin.

Aunque universalmente es reconocido como novelista y fabulador, algunos de sus colegas lo consideran un gran poeta. En opinión de Piedad Bonett, el “Otoño del patriarca”, la novela que retrata al singular dictador de una república bananera del Caribe, “es el poema más extenso de la literatura colombiana”. Para Martín esta novela “poéticamente es una obra maestra”, aunque sea quizá la más difícil de leer.

Alvaro Castaño Castillo dijo que en “Cien años de soledad”, Remedios la bella, que se pasea inocentemente desnuda por su casa, pues se considera un personaje de otro mundo, tiene un inmenso sentido poético.


Ideales y miedos


El libro cuenta detalles desconocidos de la infancia y la adolescencia de Gabo, sus primeros años de periodista y los tiempos en que era un izquierdista radical. “Él comprendió que hay que adaptarse a los cambios de la historia’’, dijo Martin, quien sin embargo aclaró que mantiene su identidad con las causas que reivindican la independencia política y los cambios sociales.

“Es admirable que después de publicar “Cien años de soledad”, un hombre que se ganaba 10 millones de dólares por cada libro publicado, dejó de escribir seis años para dedicarse a la política”. Además de perder dinero se granjeó enemistades y problemas de Estado. De Colombia salió al exilio en México en 1980 y por esa misma época en que era considerado un aliado de Fidel Castro, Estados Unidos le negó la visa durante varios años hasta que el presidente Clinton se la otorgó y lo recibió con todos los honores en la Casa Blanca en 1994. Desde entonces son amigos cercanos.


Martin hace una indagación profunda en la personalidad de García Márquez. “Es un hombre con muchos miedos, desde tomar un avión hasta periodos de esterilidad literaria” durante los cuales no fluyen las ideas. “Es lo peor que le puede pasar a un escritor’’. García Márquez lo llamó el síndrome de la hoja en blanco, cuando no hay nada que escribir. “Lo importante es que ha tenido la valentía de vencer esos miedos”.

También de los periodos de “desesperación por la extrema pobreza” como cuando en 1966 ni siquiera disponía del dinero para pagar el envío por correo desde México a Buenos Aires de los originales de “Cien años de soledad” a la editorial argentina que publicó la novela y cuyo éxito lo sacó de la pobreza para siempre y lo llevó  ganar el premio Nóbel de Literatura en 1982.  (Foto de EFE)



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