El artista colombiano, Federico Uribe, presenta una sugerente instalación en Miami. La periodista Janet Batet de El Nuevo Herald destaca sus “ series concebidas de materiales ordinarios”.
Por JANET BATET
Parodiando la célebre expresión del ideario popular `Lento pero seguro', el artista colombiano residente en Miami, Federico Uribe, nos presenta una sugerente instalación en el corazón de Miami Beach, uno de esos raros enclaves de nuestra ciudad donde todavía el peatón --esa especie en extinción-- persiste y sobrevive.
La lograda instalación, concebida en específico para la ocasión, está emplazada en la acera, en pleno centro de la transitada Washington Avenue, lo cual hace de la pieza un diálogo certero con los transeúntes y una invitación a cruzar el umbral del Bridge Tender's House, la galería del Wolfsonian Museum, de la FIU.
Slowly But Surely (Lento pero seguro) funciona entonces como antesala a la exposición que nos propone el museo y que comprende un atractivo paneo de casi medio siglo de publicidad asociada a la industria médica, farmacéutica y la salud pública en los Estados Unidos y Europa. La reveladora exposición permite retrasar estrategias y tendencias acerca de la salud y la medicina desde fines del siglo XIX y hasta el término de la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que incita a la reflexión en torno a esta álgida zona de debate social, ahora justo que está en discusión la reforma del sistema de salud en los Estados Unidos.
La obra de Federico Uribe (Colombia, 1962) se caracteriza por el desafío ante el medio creativo. Conocidas son sus personalísimas series concebidas a partir de materiales ordinarios que el artista domestica y somete a una nueva funcionalidad: la estética. De este modo, lápices, libros, tenis, cordones de zapatos, teteras de biberones para bebés, maniquíes, tornillos, tenedores desechables, herramientas de jardinería, o cualquier otro utensilio ordinario de nuestro cotidiano es trastocado por la magia de este Midas sin igual.
Uribe trabaja invariablemente a partir de un elemento único central, estrechamente vinculado al significado de la obra a producir. Asistimos siempre a un elemento fruto de la sociedad industrial y de consumo: artefactos producidos por el hombre --en muchos casos a una escala desproporcionada, descomunal. Estos elementos son portadores de una dicotomía esencial. Devoradores de la naturaleza, ellos devienen naturaleza en sí a través de la obra de Federico Uribe que funciona a un tiempo como reflexión y tributo.
Una vez elegido el elemento primario a trabajar, éste se convierte en una suerte de célula madre que pletórica se reproduce creando nuevas células que se confabulan en un mundo sui generis y prolífero donde el espectador es habitante.
En el caso específico de Lento pero seguro, Uribe utiliza fragmentos de equipos médicos desechados, chatarra de la sociedad contemporánea a la que el artista dota de una segunda existencia. Muletas, componentes de sillas de ruedas y ``burritos'' de andar, entre otros van entretejiendo un caprichoso y bello paisaje. En medio de la hierba, destacan tres elementos protagonistas: un perro, una bicicleta y un árbol. Este último, el elemento central de la instalación.
Para la realización del césped y los elementos florales, Uribe utiliza cápsulas vacías de píldoras y otras drogas. La instalación tiene diferentes niveles de lectura donde se entremezclan lo físico, lo psíquico y lo estético en un eficiente diálogo sobre valores humanos esenciales.
Podría incluso establecerse una lectura vertical de la instalación propuesta donde los rastros de fármacos y psicotrópicos de vivísimos colores yacen en el suelo, en el nivel más bajo. El esfuerzo por superar la limitación actúa entonces como elemento redentor, trocando el impedimento físico en reto y no lastre, al punto de convertirse éste en el elemento constructivo esencial que se alza del suelo, al tiempo que se libera y crece.
Lento pero seguro pareciera una reinterpretación del clásico mito de Dafne, en el que la ninfa se convierte en laurel. El laurel, presente en el símbolo del escudo médico es también signo de premio a la fuerza y la destreza, de ahí la expresión de ``laureado''. La cita al mito griego en Lento pero seguro se carga de un nuevo significado: es la metamorfosis de la herrumbre de metal en victoria y la reafirmación del hombre en su empeño por la vida.
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