Con la presentación del libro “El México de Leo Matiz”, que muestra la trayectoria vital y estética del artista, se rindió en la capital mexicana un homenaje al fallecido fotógrafo.

Al presentar el libro, Alejandra Matiz, hija del fotógrafo (1917-1998), manifestó que "los años que vivió mi padre en la Ciudad de México lo marcaron de por vida, aquí encontró su segunda patria".
En el museo de la Ciudad de México, la también presidenta de la fundación que lleva el nombre del artista de la lente, dio a conocer el volumen que muestra la trayectoria vital y estética del artista, desde su incursión en el mundo de la fotografía periodística hasta su consagración como uno de los grandes fotógrafos del mundo.
Este libro de colección ha sido coeditado entre la Secretaría de Cultura de Ciudad de México y ediciones El Equilibrista, gracias a la organización y supervisión de la Fundación Leo Matiz y del Museo de la Ciudad de México.
El acervo fotográfico de este artista de la lente sirvió para la elaboración de este libro, documentos que se encuentran en manos de la Fundación Leo Matiz, que cuenta con más de 10 mil negativos. Para la publicación de este volumen se revisaron unos dos mil.
Este libro-documento recopila imágenes inolvidables de la vida urbana y cultural de la capital mexicana en los años 40, captada por el ojo extraordinario de Leo Matiz, y un atractivo texto rigurosamente investigado por el historiador de arte, Luis Martín Lozano.
La hija del artista aseguró que éste trabajo editorial traza la trayectoria vital y estética del fotógrafo nacido en Aracataca, Colombia, desde su incursión en el mundo de la fotografía periodística en México hasta su consagración como uno de los grandes fotógrafos del mundo.
Martín Lozano, autor del texto del libro, afirmó que los críticos mexicanos de los años 40, señalaban a Mátiz como 'uno de los mejores fotógrafos de prensa de esa época, ya que aportó a la fotografía informativa nuevos elementos y una valiosa sensibilidad artística'.
El historiador comentó que en 1938 Leo Matiz recorrió a pie, durante más de un año, los países de Centroamérica, tiempo en el que vivió de su trabajo de caricaturista.
A México llegó en 1940 y fue entonces cuando se vinculó a la legendaria revista mexicana 'Así', como reportero gráfico, en la que recorrió varios países de Centroamérica por él ya conocidos, como Guatemala y El Salvador.
El trabajo gráfico de Mátiz en México se destacó por el dominio de los recursos técnicos y el enfoque estético, producto de su formación como dibujante y, sobre todo, como caricaturista; ya que con él el encuadre es más preciso, señaló.
Leo Mátiz fue una de las leyendas de la fotografía del siglo XX y, a su vez, testigo a través de su lente de la vida cultural de México, la cual involucró el surgimiento del cine mexicano con su estela de artistas memorables.
También se hizo testigo del turbulento proceso del movimiento muralista, que reunió a pintores como Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Manuel Rodríguez Lozano.
Las grandes celebridades del cine, la pintura y las artes de México en la década de 1940 quedaron registrados por su inseparable cámara fotográfica, con la cual logró retratos dotados de intimidad, fascinación y profunda penetración sicológica.
Destacan los retratos de Frida Kahlo, Diego Rivera, Ester William, Luis Buñuel, Janice Logan, Agustín Lara, los primeros 'castings' de María Félix, Esther Fernández, José Clemente Orozco, Mario Moreno Cantinflas, David Alfaro Siqueiros y Dolores del Río, entre otros.
La mayoría de estas imágenes en blanco y negro han sido rescatadas y preservadas por la Fundación Leo Mátiz, a cargo de su hija Alejandra, quien mediante una profunda búsqueda en ciudades de América Latina y Estados Unidos logró encontrar en diversos archivos, abandonados por el fotógrafo colombiano durante su vida errante de reportero gráfico. (Con información de Notimex)