
Según el Informe de Competitividad Mundial del Instituto para el Desarrollo Gerencial, Colombia es uno de los países que mayores esfuerzos hace en América Latina para proteger el medio ambiente, es el segundo con menor emisión de CO2 y cuenta con las leyes ambientales que menos afectan la competitividad de las empresas.
Colombia es, sin duda, un país líder en legislación ambiental y en el fomento de la producción limpia, en calidad del aire, manejo de residuos peligrosos y protección de la capade ozono.En 1974 fue pionero enla creación deuncódigode recursos naturales y en 1993, como consecuencia de la cumbre ecológica de Río de Janeiro de 1992, creó el Ministerio deMedio Ambiente y el Sistema Nacional Ambiental (SINA).
En 2009 generó un nuevo régimen de sanciones para hacer valer las normas y este año creó el Registro Único de Infractores Ambientales (RUIA) una especie de “lista negra ”de depredadores. El Gobierno y la empresa privada mantienen una permanente actualización sobre producción limpia, con aplicación de incentivos tributarios, y en la calidad del aire, reduciendo de 70,6 a 62,3 la cantidad de microgramos por metro cúbico, apenas entre 2007 y 2009.
También reglamentó la devolución de empaques y plaguicidas y comprometió a los fabricantes con planes concretos de recuperación y manejo de losmismos. Además, el año pasado se establecieron criterios para la devolución de productos pos-consumo de fármacos o medicamentos vencidos.
El segmento de baterías y pilas se prevé que quede regulado en septiembre próximo y algunos planes piloto se vienen trabajando con distribuidores de neveras, bombillos, residuos eléctricos, celulares, computadores, tintas y aceites usados.
Desde la ratificación del Convenio de Diversidad Biológica el país ha jugado un papel vital en la protección de su biodiversidad, como con la creación y consolidación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, pasando por el ordenamiento ambiental, hasta la formulación de planes de manejo orientado al uso sostenible de poblaciones de especies silvestres. Faltan medidas, sobre todo en el sector hídrico, pero hay un objetivo bien claro y compromiso colectivo.