
El Carnaval de negros y blancos de Pasto y las procesiones de Semana Santa de Popayán, dos de las tradiciones más arraigadas de Colombia, fueron declaradas como bienes del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por un comité de la UNESCO reunido en Abu Dhabi.
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Colombia, caracterizada por su gran diversidad cultural y étnica, ya cuenta con dos manifestaciones inscritas en la Lista de la UNESCO, el Carnaval de Barranquilla y el Espacio Cultural de Palenque de San Basilio.
El director de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Juan Luis Isaza Londoño, quien participa como observador en la reunión que se celebra en Abu Dhabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos (EAU), agradeció la decisión en nombre de Colombia, de las comunidades portadoras de las tradiciones y de las ciudades de Popayán y de San Juan de Pasto.
También se comprometió a trabajar con las comunidades para que se implementen los programas y proyectos que le garanticen al mundo la salvaguardia de esas importantes manifestaciones colombianas.
Este año se presentaron, para su inclusión en el 2010, las candidaturas del Sistema Normativo Wayúu aplicado en la figura del Palabrero y las Músicas de Marimba y Cantos Tradicionales del Pacífico Sur Colombiano.
En Bogotá, la viceministra de Cultura, María Claudia López, afirmó que “es un gran orgullo para el país mostrarle al mundo la importancia y la gran diversidad del patrimonio cultural inmaterial colombiano, cuya política de salvaguardia se viene implementando desde el Ministerio con el apoyo de las autoridades y comunidades locales..
El Comité intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, en su cuarta reunión, ha seleccionado 76 candidaturas de un total de 111, presentadas por 35 países.
Entre éstas se incluyeron seis latinoamericanas: el Tango presentado por Argentina y Uruguay, el Candomblé, presentado por Uruguay y la Ceremonia ritual de los Voladores y los Lugares de memoria y tradiciones vivas de los pueblos Otomi, de México, además de las dos colombianas.
Esta selección se realiza con base en una serie de criterios entre los cuales figura el de contribuir a dar a conocer el patrimonio cultural inmaterial y a que se tome conciencia de su importancia, contar con medidas de salvaguardia que permitan protegerlo y promoverlo, figurar en inventarios nacionales o regionales y haber sido propuesto con la participación más amplia posible de la comunidad que lo practica así como con su consentimiento previo, libre e informado.