Especial/El Nuevo Herald
Cuenta l La idea que dio origen a la Feria Internacional de Arte de Bogotá, ArtBo, "convertir a la capital de Colombia en una plataforma comercial para las artes plásticas'', está adquiriendo fuerza. En su quinta edición, las galerías participantes vendieron más que nunca y no solamente por el acierto de una estrategia mercantil.
En este país que lleva décadas en conflicto se han desarrollado formas creativas de resistencia que permiten pronosticar a los observadores que en la esfera internacional puede suceder con el arte contemporáneo colombiano lo que sucedió en esta década con el mexicano: que se convierta en una revelación mundial.
Además de la posibilidad de apreciar a los artistas colombianos modernos ya consagrados --Ramírez Villamizar, Omar Rayo, Beatriz González, Bernardo Salcedo, entre otros-- ArtBo reunió a un grupo de contemporáneos que ya han traspasado fronteras y que a su vez están representados por galerías que comienzan a contar en el panorama internacional.
Miler Lagos, representado por la galería colombiana Nueveochenta y por la mexicana Enrique Guerrero, se ha convertido en uno de los maestros en la creación artística que juega con las trampas de la percepción. Mostró, junto con piezas de la serie Semillas mágicas , un afortunado videoarte en blanco y negro donde el color sólo irrumpe para transformar el peso simbólico de los objetos.
Además de artistas emergentes cada vez más reconocidos, como Johanna Calle, que ``dibuja'' piezas abstractas con signos de caligrafía extractados de contextos tan precisos como los archivos de la Inquisición, o Icaro Zorbar, cuyas instalaciones sonoras contienen una intensa carga emocional (ambos representados por Casas Riegner, que este año los traerá a Art Basel Miami Beach), ArtBo fue un espacio para figuras casi desconocidas, pero capaces de sorprender.
Germán Botero, uno de los grandes geométricos abstractos colombianos, se mostró particularmente conmovido por la instalación La habitación, de Manuel Calderón, emplazada en el espacio de Arte Cámaras, y en esto coincidió con varios curadores extranjeros. El artista se encerró durante meses entre tres paredes que forman una habitación para llenarlas completamente con la imagen de su cuerpo desnudo, representado en una posición fetal y con una expresión de inmersión en un estado de dolor. La sensación para el espectador que se enfrenta con ese cuerpo milimétricamente dibujado a una escala enorme es la de transitar en el interior de otro ser humano.
Afuera de La habitación emplazó la obra Interior 9 , conformada por 850 autorretratos en carboncillo sobre papel que describen el movimiento cotidiano de un cuerpo en una casa. Con estos dibujos realizados durante tres meses, construyó a su vez una animación de dos minutos. La exploración del espacio interno y externo se realiza a través del cuerpo, pero sobre todo del pasadizo de la mirada del espectador. Es él quien se desplaza por los lugares de la rutina del artista o por el cuerpo que éste le confía desde el más íntimo despojamiento.
Una experiencia remarcable.
Las galerías locales que participaron en ArtBo, Durban Segnini Gallery, y Praxis International Art, mostraron obras esenciales de dos de los artistas que representan y a los cuales dedican exhibiciones individuales en sus espacios en la ciudad. La primera exhibió una magnífica instalación escultórica de Milton Becerra, con una piedra colgada de cuerdas sobre un sinfín negro, y la segunda mostró las esculturas abstractas de Federico Uribe, quien inauguró el sábado pasado la exhibición Abstract-O.
En ambos casos los trabajos de arte corresponden a ese momento de síntesis en el que justamente el artista se aproxima a la noción de una revelación en su búsqueda. Al Cuadrado, una de las más interesantes galerías de Bogotá, mostró las secuencias fotográficas de María Elvira Escandón, y una documentación fotográfica de los performances de María José Arjona, artista colombiana residente en Miami quien se presentará en el MoMA en el 2010 invitada por Marina Abramovic. Las obras de esta artista líder en el nuevo trabajo del performance en el continente extienden los límites del pensamiento.