Octavio Pineda - Reforma
MEDELLÍN, Colombia.- En la pecera central del Acuario de Medellín, que simula una selva inundable de la cuenca del Amazonas o del Orinoco, árboles enormes y palmas de tupidos follajes tienen semisumergidos en el agua sus troncos, raíces y lianas, entre los cuales nadan especies de gran tamaño como el pirarucú, la cachama, el sábalo, la arawana y vistosos bagres.
Y para el doble asombro del visitante, dado el realismo del hábitat recreado, tanto los troncos como las lianas y el follaje de los árboles son artificiales.
Con sus 320 mil litros de capacidad, es considerada la pecera de agua dulce más grande de América Latina y también es el atractivo principal del sitio.
Es en torno a este depósito que están dispuestas, en dos pisos, las otras 22 peceras del Acuario, mismo que se ha convertido en uno de los símbolos de la transformación urbana de Medellín.
Entre las maravillas que el visitante puede observar está el pirarucú. Además de ser el pez emblemático de Colombia y abundar en las aguas del río Amazonas, es el ejemplar escamado más grande en exhibición.
También está la arawana, otra especie amazónica. Una vez fecundados sus huevecillos, el macho los mantiene en la boca hasta que nacen las crías, mientras la hembra se encarga de resguardarlo de algunos intrusos.
El plato fuerte del Acuario es precisamente su colección de agua dulce, con 260 especies exhibidas en 14 peceras, pero las 190 especies de agua salada -algunas muy exóticas-, distribuidas en 9 peceras, no se quedan atrás.
Estas 450 especies, que incluyen vistosos corales vivos, anémonas, erizos, estrellas y caballitos de mar en las peceras de agua salada, dan cuenta de la gran biodiversidad de Colombia.
Aunque, por su colorido, forma y texturas, las especies de agua salada se roban las miradas del público.
"Tenemos una colección que representa de forma muy tangible y fehaciente la biodiversidad de Colombia", explicó Ana María Mejía, directora del Acuario.
"La infraestructura física de agua dulce es mucho más exigente en cuanto al tamaño, la escala, porque los peces son de mayor porte", abundó.
El Acuario recibe en promedio unos mil 500 visitantes al día entre semana y 3 mil cada día de los fines de semana y festivos.
Pero en los días que siguieron a su inauguración, el 5 de diciembre de 2008, tuvo una afluencia de hasta 7 mil personas por día, lo que obligó a restringir el acceso.
El recorrido
En el corazón del Parque Explora, espacio lúdico que se levantó sobre un antiguo basurero, el Acuario de Medellín, que es semisubterráneo, recibe al visitante con una modesta pecera de agua dulce en la que conviven pequeñas arencas plateadas, peces arcoíris y rastreros ("cuchas").
En las peceras siguientes -también de agua dulce, pero más grandes- nadan especies de mayor tamaño y vistosidad, como peces loro, monedas y peces cuchillo, que emiten descargas eléctricas y cuya larga aleta inferior les permite nadar hacia atrás.
Pero las amas y señoras de las primeras peceras de este acuario son las pirañas, con distintas variantes. Conviven en cardumen, pero a cierta distancia unas de otras en función de su agresividad: las menos violentas viven más pegadas y equidistantes, como suspendidas en el agua, y las más combativas están más alejadas entre sí.
Siempre en torno a la pecera principal, el primer piso del Acuario alberga casi la totalidad de las peceras de agua dulce, con otras especies como peces ángel, sapuaras, bocachicos y palometas.
El segundo piso, que alberga las peceras de agua salada, depara al visitante un estallido de colores y texturas que retienen las miradas, con pepinos y gusanos de mar y peces payaso -el famoso Nemo de Disney- por el que los niños siempre preguntan.
También hay exuberantes corales vivos en forma de hongos, de tubos o de lechugas, erizos, camarones, peces ángel, peces ballesta, mariposa, conejo, globo, doncellas, damiselas y cirujanos.
Especial fascinación producen unas estrellas de mar teñidas de blanco y rojo y los caballitos de mar.
Y rematan la exhibición unas pequeñas rayas, casi al alcance de la mano, cuya peculiaridad es que son de agua dulce.
Con sello mexicano
Este emblemático Acuario tiene sello mexicano. Cuando las autoridades de Medellín concibieron la idea de dotar a la ciudad de un Acuario, a finales de 2006, indagaron sobre experiencias en otros países que pudieran orientarlos.
Y encontraron en el Acuario de Veracruz un gran aliado, que no sólo les tendió la mano con información, sino que además les ayudó a supervisar el montaje. Cabe señalar que el primer asesor del Acuario de Medellín fue el mexicano, Jorge Lara.
"Han sido nuestros compañeros y amigos. De una manera desinteresada nos dieron información valiosa para poder llevar a cabo el proyecto y hoy siguen asesorándonos", dice Ana María Mejía, directora del Acuario de Medellín.
Mejía destacó que el Acuario de Veracruz siempre ha mostrado muy buena disposición para ayudarlos ya que tiene muchos años de experiencia. Incluso, a la inauguración asistió el director del acuario veracruzano Armando Fernández Rangel.
• El pirarucú: uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo.
• El colorido pez mariposa resplandece entre los arrecifes de coral.
• Pez payaso. El famoso Nemo de Disney que todos quieren ver.
• En las peceras de este acuario abundan las porosas esponjas.