
Laguna Verde - Nariño
Nariño, bordeado de playas inexploradas, salpicado de volcanes y lagos mitológicos, es un destino de parques nacionales y santuarios religiosos, donde es tan notoria la presencia indígena como el vestigio colonial de la herencia española.
El Nudo de los Pastos, un capricho geológico de donde se desprenden las tres cordilleras que conforman los Andes colombianos, alberga uno de los lagos más hermosos del país, el Guamués, más conocido como La Cocha (Kgocha, voz quichua que significa laguna), a 27 kilómetros de Pasto, capital del departamento. Cuando los españoles divisaron desde las montañas este embalse natural le llamaron "Mar dulce”.
La cuenca del Guamués pertenece a la vertiente amazónica de los páramos de Bordoncillo, El Tábano, El Campanero, El Motilón, Casanare, Chimbalán, Patascoy y Siquitán, grandes reservorios de especies vegetales nativas a cuyos pies, a 2.830 metros sobre el nivel del mar, reposan las aguas frías y cristalinas del lago, que tiene una profundidad de 75 metros y almacena unos 1.554 millones de metros cúbicos de agua en sus 4.240 hectáreas. Vierte sus aguas al Río Guamués, que a su vez nutre el curso del Río Putumayo, uno de los principales afluentes del Río Amazonas.
El segundo domingo de febrero, los habitantes de las riberas del lago rinden festivo homenaje a “Nuestra Señora de Lourdes”, adornan el lago, le cantan, le recitan y navegan por en procesiones alegóricas. En LaVereda el Puerto, caserío construido de madera y pilotes de helecho, los restaurantes ofrecen la trucha arco iris, como aperitivo los “hervidos”, preparados con frutas y aguardiente, y para el postre dulces "reinaclaudia".
San Juan de Pasto y sus iglesias
Pasto, la capital de Nariño fundada al pie del Volcán Galeras, en el Valle de Atriz, conserva su esencia colonial y una manera de conocerla es haciendo un recorrido por sus templos y capillas, de estilo románico y barroco, con púlpitos y confesionarios tallados en madera, vitrales coloridos y pinturas de reconocidos autores de siglos pasados. El templo de San Juan Bautista fue el primero construido en Pasto, en 1537, bajo las órdenes Sebastián de Belalcázar.
La Catedral, construida por el arquitecto Alemán Antonio Doring, el templo de Cristo Rey, que conserva parte de los ornamentos sagrados bordados en plata y oro, atribuidos a la manufactura de la Reina Juana la Loca; la iglesia de Nuestra Señora de Las Mercedes, construida para homenajear una imagen enviada por el Rey Carlos V y que es patrona y gobernadora de Pasto.
Las Lajas
Al sur de Nariño, en el municipio Ipiales, frontera con Ecuador, está el Santuario de Las Lajas, el más visitado de Colombia, construido en medio del cañón del río Guaitara, arquitectónicamente audaz y único en su género.
“La perla del Pacífico”
El puerto de Tumaco, “la perla del pacífico", es el punto de partida de recónditos lugares de exótica belleza. La Isla del Morro, Boca Grande y Francisco Pizarro son algunos de esos paraísos de tranquilidad.
Los volcanes
El Galeras, muy activo en los últimos años y declarado Santuario en 1985, se encuentra a apenas siete kilómetros del centro de Pasto, a una altura de 4.276 metros sobre el nivel del mar. Su nombre obedece a una semejanza que presenta el volcán con una galera o embarcación española usada en el siglo XVI.
El Volcán Azufral, reserva natural surte de agua a 72 quebradas y arroyos, tiene en su cráter tres hermosas lagunas, La Negra, La Blanca y La Verde, la de mayor dimensión y atractivo por el color verde de sus aguas debido a la presencia del azufre.
Con Ecuador comparte el Volcán Nevado Chiles, cuyas paredes rocosas inclinadas lo convierten en un reto permanente para los montañistas profesionales que lo visitan para tal fin. Por sus faldas corren cristalinas las aguas que desde sus páramos dan origen a ríos, arroyos, lagunas y fuentes termales curativas.
El Volcán Nevado de Cumbal es famoso por sus fumarolas, sus nieves perpetuas y su imponente figura, a 4.780 metros sobre el nivel del mar, desde donde se observa la selva y el
horizonte azul el mar.
Rito del Yagé o Ayahuasca
Un atractivo turístico para extranjeros es participar en ancestrales ritos indígenas, como el del Yagé o Ayaguasca, legado de comunidades habitantes de la Amazonía, celebradas en “malocas” o casas indígenas para “limpiar el alma” mediante el consumo de esa planta, que los nativos consideran sagrada, y que produce intensas sensaciones de malestar, primero, y alucinaciones y bienestar, después.