
Periodista-Diario Última Hora
Asunción
Debo admitir que cuando me propusieron viajar a Colombia para conocer mejor este país tuve dos sensaciones, una muy distinta a la otra. La primera que me vino a la cabeza fue de cierto temor por los prejuicios existentes sobre la violencia, de la que maliciosamente varias agencias de noticias del mundo se valen para vender. La segunda fue de una tentación inenarrable para visitar uno de los sitios que decían que más se parece a mi país, por su gente, por su cultura, por sus olores, colores y sabores..
Rápidamente me olvidé de la primera sensación y deseché los prejuicios para abocarme a saciar mi curiosidad. Es así que nos encontramos con gusto varios periodistas paraguayos en la tierra de Gabriel García Márquez, Fernando Botero y otras grandes personalidades colombianas.
Fue como un amor a primera vista. Realmente nos sentíamos como en casa. Tras las peripecias del largo viaje entre Bogotá y Asunción, sobrevino la llegada tan esperada. Nos abrían la puerta a un mundo hasta entonces desconocido. "¡Hola!. Bienvenidos a mi bella Colombia", fue la cálida recepción que nos dio en el aeropuerto El Dorado nuestra guía entonces, -y hoy excelente amiga- Stephany, asesora de comunicación de Colombia Es Pasión", una marca que se encarga de promocionar el país en todo el mundo.
Ciudades grandes, modernas, ordenadas y limpias, gente amable y respetuosa son las postales que mejor representan a un conglomerado. Eso es lo que ví y sentí en los siete días.
Un punto que me llamó poderosamente la atención en las primeras horas en Bogotá fue la Pujanza de la ciudad. Infinidad de obras en todas partes, pese a la crisis económica mundial. Esto es algo que no se ve en otras latitudes. Si bien explicaron que el auge en las edificaciones bajó un poquito, es notable ver -y hasta causa un poco de sana envidia- como progresa un país y como mejora la calidad de vida de sus habitantes.
Desde chiquito a los paraguayos, nos dijeron que si vamos a Colombia seríamos tratados como uno más de ellos y que tendríamos ambas nacionalidades y viceversa. Aquí pude comprobar que esto es una realidad y también la profunda amistad que se remonta desde la finalización de la Guerra de la Triple Alianza que tuvo el Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay, que comenzó en 1864 y terminó en 1870. Colombia fue el único país del mundo que no apoyó el exterminio de Paraguay como país. "El único riesgo es que te quieras quedar", decía uno de los slogans promocionales colombianos. Y es exactamente lo que pasó con todos. Colombia es mar, arena, tierra, cerros, Rumba, sabores y olores. Es fruta madura, bosques y gente dispuesta a dar todo de sí para hacer que el visitante se sienta a gusto.
Independientemente de los vaivenes políticos y de la violencia interna generada por negocios multimillonarios de la droga, creo que Colombia tiene un futuro muy promisorio y apunta a ser uno de los pilares económicos en Sudamérica. Es por eso que humildemente desde Asunción doy mi voto por este maravilloso país, al que algún día espero volver.