En pleno centro del barrio El Poblado, vecinos de la iglesia y a una cuadra del parque, en donde tiempos atrás se ubicaban las fincas de las familias más tradicionales de Medellín, se encuentra un lugar que todavía recoge esas deliciosas tradiciones y secretos culinarios, un lugar donde el menú solo tiene tres platos, el ajiaco, el mondongo y la cazuela de fríjoles. Este lugar es Ajiacos y Mondongos.
En 1991 Ajiacos y Mondongos abrió sus puertas con la única idea de ofrecer un sueño hoy hecho realidad, un gusto al paladar que se transforma en un rato de dialogo y amigos, con sabor a casa, a frescura y cálido amor tornado en la mejor sazón, de un sabor sin precedentes contenido en cada plato, pues cada uno de ellos es servido con una sonrisa incluida. Desde el momento mismo que se entra a Ajiacos y Mondongos se deja de ser un cliente para convertirse en un amigo, un aliado del placer por la buena mesa, la buena compañía, el buen servicio y las sonrisas.
Un restaurante para el cual la pasión es un ingrediente común en todos sus platos. Un claro ejemplo de cómo el corazón de los colombianos se imprime en todo, en la manera de servir, sonreír, saludar, compartir, hablar de cosas buenas y positivas, de sentarse en la mesa rodeados de amigos, apasionados de La buena mesa y el buen gusto.