
En esta Semana Santa las procesiones de Popayán, declaradas en 2009 como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, se constituyen como uno de los planes preferidos por los colombianos y extranjeros interesados en turismo religioso.
La tradición religiosa en Popayán se descubre en todos sus rincones. Una ciudad con iglesias que datan del siglo XVI y que hoy constituyen su principal atractivo arquitectónico, deja claridad sobre la importancia de la religión como parte de la riqueza cultural y patrimonial de la población.
Desde 1556, como acto litúrgico incipiente pero necesario para la cristianización de la población indígena, los conquistadores empezaron a celebrar la Semana Santa. El crecimiento de la ciudad y la construcción alrededor de símbolos religiosos reafirmaron más esta tradición y crearon en torno a ella una serie de rituales dignos de admirar.
Desde el martes hasta el sábado anterior a la Pascua de Resurrección, tienen lugar cinco procesiones dedicadas respectivamente a la Virgen María, Jesucristo, la Santa Cruz, el Santo Entierro y la Resurrección.
Las procesiones del Domingo de Ramos, del Maestro Santo y la del Viernes Santo son eventos donde el pueblo payanés y los turistas recorren 23 cuadras, distribuidas en forma de una cruz latina, siguiendo los 68 pasos (imágenes religiosas) que constituyen un museo de obras de arte ambulante, cuyos cargueros hacen parte fundamental de la tradición al ser un oficio que se hereda de padres a hijos y se considera todo un privilegio.
Junto a estos solemnes eventos, en la ciudad se realiza el Festival de Música Religiosa que congrega en los hermosos templos coloniales a grupos musicales provenientes de Colombia y del extranjero.
Esta celebración es una muestra de que las creencias y tradiciones constituyen una de las mayores riquezas culturales de Colombia.